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Proyecto Septiembre 2017

El sábado 9 de septiembre se realizó el cierre del Proyecto "Viva Violeta, vivan los Parra".
Este año 2017 celebramos los 25 años de fundación del Colegio Madrigal y los 100 años del nacimiento de Violeta Parra, que hemos homenajeado titulando  al proyecto septiembre que hoy nos reúne: “ Viva Violeta, vivan los Parra.”

Cada mes de Septiembre nos trae regeneración, cambios, primavera y luz. Es tal vez por esto que establecimos en este periodo el  proyecto más importante que realizamos en el año en nuestro colegio, que desarrollamos entre  agosto y septiembre.  Este año  2017, sembrar, germinar, cosechar son los conceptos que se nos vienen a la mente  y  la imagen de una parra pasó a ser una metáfora unificadora.

La parra es una planta, que cuando se deja crecer, puede llegar a medir más de 30 metros, y cuando el ser humano la poda, es posible convertirla en materia prima, destinada a diversos productos que van directamente al beneficio y disfrute de todos. Es algo así lo que experimentamos con nuestros niños en el proyecto de septiembre: está el potencial, la fuerza y la actitud para que crezcan en sapiencia, virtud, talento y  procuramos ser un andamiaje que los mueva a aprovechar sus atributos, para  lograr el crecimiento en madurez, que los lleve a ser ciudadanos virtuosos, al servicio de una sociedad mejorada por ellos mismos.


En este sentido,  quiero relevar muy especialmente este año, el  encuentro, la  colaboración, la  sinergia, el fiato que hemos experimentado  como equipo de profesores,  liderando este proyecto y proyectándolo a los alumnos de tal modo  de  estimular , motivar,  encantar  y comprometerlos  hacia una tarea  que los ha involucrado  en cuerpo y alma  hacia  el logro de los objetivos  intelectuales, sociales y culturales que nos hemos propuesto alcanzar.

Uno de los propósitos transversales que potencia el proyecto septiembre en Madrigal, es el trabajo en equipo; oportunidad propicia para poner en “el hacer” los aprendizajes adquiridos en las experiencias del primer semestre: capacidad de planificación, distribución de roles y tareas al servicio del buen trabajo, uso de rúbricas, mirada crítica y autocrítica del clima emocional del grupo y abordaje  cada vez más autónomo de los conflictos y desafíos que esta metodología implica.

Es menester recordar que unimos en estas imágenes y tareas, la mezcla perfecta entre lo que Violeta diría: lo humano y lo divino;  la siembra y el producto, unidos a la fortaleza de nuestra comunidad.

Las producciones que podemos ver en nuestro espacio y creadas y recreadas por nuestros estudiantes; expresadas en tangible y abstracto; los textos informativos, las reflexiones, los cantos y bailes y hasta las décimas construidas por ellos y que apreciamos hoy, son el vivo reflejo de la materia prima; aquella frente a la cual nos encontramos cuando hay una siembra virtuosa y un cuidado generoso.

Todos somos parte de esta cosecha, ya que pertenecemos al pasado y presente de estas nuevas generaciones, y ellas son las que tienen el futuro, gracias a la entrega amorosa y afiatada de todos nosotros. Tal como Nicanor nos dijo: “en resumidas cuentas, sólo nos va quedando el mañana: yo levanto mi copa por ese día que no llega nunca, pero que es lo único de lo que realmente disponemos”.

Con un Chile que los sembró, y un Chile que ve a sus estudiantes  dar  frutos, damos inicio a este acto que invoca lo más profundo de nuestra naturaleza y nuestra humanidad: la humildad y el virtuosismo  encarnados en una familia: ¡Viva Violeta, Vivan los Parra!

Viva Madrigal, Viva Chile.        


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